jueves, 25 de noviembre de 2010

Tras la masacre ocurrida en los atentados de los Juegos Olímpicos de Múnich, donde 11 atletas Israelís fueron asesinados, el Gobierno encarga a un escuadrón secreto el asesinato de los responsables. El grupo, compuesto por cinco hombres, descubrirá, durante el transcurso de su periplo por Europa buscando y aniquilando a los terroristas palestinos que planearon y dirigieron la matanza de Múnich, las consecuencias de su misión.
El miedo y la violencia a la que los hombres del grupo se enfrentan solo traerán como consecuencias la venganza, el ojo por ojo incesante y las propias dudas de los miembros del escuadrón.
Empecemos por el final
Múnich resulta un paradójico caso de un film que comienza por el final. Con esta afirmación quiero referirme al mágico plano con el que la película acaba, justo después de que Ephraim decline la invitación por parte de Avner de comer en su casa, “como hermanos”: las torres gemelas se yerguen detrás del atormentado protagonista. Este plano, que se mantiene varios segundos con los primeros títulos de crédito (incluido el del realizador, Steven Spielberg) se presenta como una postal intrigante que Avner mira mientras camina hasta desaparecer. Se trata de una mirada, de unos segundos que Spielberg mantiene el plano y que nos acercan el mensaje. Múnich, se proclama entonces como una historia actual que desgrana unos temas morales presentes en la actualidad.
http://us.movies1.yimg.com/movies.yahoo.com/images/hv/photo/movie_pix/universal_pictures/munich/_group_photos/ami_weinberg8.jpgNo es casualidad que la película muestre precisamente el momento concreto en el que Golda Meir, primera Minista Israelí, junto a los oficiales gubernamentales y miembros del Mossad (todos ellos personajes históricos), da la orden de sentenciar a muerte a los 11 hombres responsables de la matanza de Múnich. Las palabras del personaje de Meir son contundentes: “Olvidemos la paz por ahora, tenemos que demostrarles que somos fuertes”.
Munich está basada en el libro de 1984 Vengeance de George Jonas. Sin embargo, muchos han reprendido al propio Spielberg utilizar como fuente histórica lo que numerosos críticos históricos han definido como "una enmarañada saga de engaños y duplicidad alentada por la fascinación que provocan las ganancias de las grandes ventas" (Revista Maclean, Enero de 2006). El libro, del que llegó a decirse que se basaba en una historia fabricada por Juval Aviv, el enlace que Jonas entrevistó y fue utilizado como fuente principal, relata los atentados que la Operación cólera de Dios (el grupo que en la película dirige Avner) cometió contra el grupo palestino Septiembre Negro, responsable del ataque de Múnich, y a aquellos miembros de la Organización para la Liberación de Palestina acusados por Israel de estar involucrados.
Aunque la película quiera mantener un cierto tono documental (las imágenes de familias de todo el mundo asistiendo a de uno de las primeras noticias- espectáculo televisadas de la historia así lo atestiguan), Spielberg mantiene que su intención no fue mostrarlo todo ni dar una información precisa. No obstante, en el momento de máxima representación documental, el espectador asiste a un encadenado de raccords que encadenan, de manera subliminal, las reacciones de los distintos telespectadores de cada región implicada ante aquella confusa y dolorosa información.
El hecho de ser judío, hace que Spielberg se sintiera muy cuidadoso en no querer hacer una crítica a Israel. Según sus propias palabras, Múnich “es una búsqueda de la empatía de las personas que decidieron atacar violentamente a la violencia”. En este sentido, el guionista Tony Kushner (judío que se ha referido en varias ocasiones sobre la creación de Israel como un error) hace que el espectador confunda los ataques terroristas y las acciones militares legitimadas (“Harás lo que hacen los terroristas” le dice Ephraim a Avner). El desgarro y dolor de las víctimas de los atentados de Múnich se muestra en numerosas ocasiones (sobretodo a partir de los ojos de Avner) al mismo tiempo que humaniza (en menor medida) a muchos de los líderes palestinos a los que asesinan.
Además de la escena en la que Meir toma la decisión haciéndose responsable de llevar a cabo la misión de aniquilar a los artífices de la matanza de Múnich, la película muestra otro hecho histórico ficcionado: los momentos del secuestro y posterior ejecución de todos los atletas y secuestradores. Estas escenas enredadas en la trama con momentos en los que Avner, el héroe asesino, tiene agrias dudas sobre si la misión que va a llevar a cabo supone una decisión correcta y son sorprendentemente realistas.
El punto de vista que Spielberg desarrolla es siempre desde el Estado de Israel y aquellos que defienden y legitiman las acciones de éste por considerarlo su familia, su hogar (“Tenemos un lugar en la tierra”). El terrorismo, la lucha armada, el temor y el poder pasan siempre por el filtro de la visión judía de los hechos que acontecen en la película. Se muestra cierta empatía con los terroristas, mostrándonos algunos dirigentes que no parecen crueles ni malvados, pero lo que Spielberg nos está contando es una historia de manipulación. Esos líderes que han planificado atentados y que la Operación Cólera de Dios tiene como misión aniquilar son, en realidad, los artífices de una política de adoctrinamiento que consigue persuadir a millones de ciudadanos para rebelarse (y atentar) contra el pueblo de Israel. El mismo papel manipulador .y persuasivo podría atribuírsele a Ephraim, el enlace del escuadrón con el Gobierno Israelí, que se muestra como un ser desalmado, que está utilizando a Avner y su equipo para satisfacer el odio que en él late. Desde esta perspectiva, podemos dilucidar una cierta visión crítica no hacia el Estado de Israel sino a los maniacos de la guerra, seres sin piedad que como Epraim, no tienen escrúpulos en utilizar a los que defienden una causa.
La mecánica del asesinato
A la hora de llevar a cabo una elección sobre qué tipo de personajes debían de desempeñar los miembros del escuadrón, Spielberg presenta a cinco hombres distintos, que tienen en común el mismo objetivo y, tal y como iremos descubriendo a lo largo del metraje, también los cinco coinciden en el ser vulnerables a tener las mismas dudas que cualquiera. Pero, ¿cómo tratar el tema sin caer en los típicos clichés de presentar al asesino héroe con dudas?
Avner, el líder del comando, nos es presentado como un hombre humano, familiar y sensible. Es un personaje que parece inseguro, y no tiene claro cuáles son sus conocimientos específicos para encarnar al responsable de cinco hombres que sí poseen habilidades concretas. Spielberg necesitaba del personaje de Avner alguien débil y con miedo que, a pesar de hacer cosas terribles, hace que nos sintamos identificados con su humanidad.
La mecánica del asesinato que cinco seres humanos llevan a cabo, nos es presentada como letal y permitida por la comunidad internacional y se desencadena ante nosotros mediante una elección de planos que nos recuerdan al cine de los 80. La progresión respecto al tamaño del plano para centrar el foco sobre la emoción y la intimidad de los protagonistas, y los planos cerrados y oscuros, características de estilo recuperadas por Spielberg en toda su filmografía se convierten en símbolo en Múnich, con el que el director adquiere cierta conciencia de la repercusión de su tarea, incluso a partir de su elección de puesta en escena. Cuando la acción toma el protagonismo es cuando la cámara toma aire, se mueve y se abre, permitiendo un increíble volumen espacial.
munich_critica2La iluminaciones otro factor estético clave en Múnich.  Tal y como se muestra en el documental, Múnich: La misión, para dotar a la película de un cierto tono ochentero (además de contar con una espléndida dirección de arte), el director de fotografía, Janusz Kaminski (entre cuyos trabajos destacamos La lista de Schindler) restringe la entrada de luz en el negativo y al mismo tiempo satura el color en los blancos en los planos exteriores. El resultado son unas imágenes secas y que muestran desolación, que potencian la ambigüedad de los protagonistas y la complejidad de la trama.
Este tratamiento oscuro tiene, además, un significado histórico. 1972 es la fecha a partir de la cual se producen acontecimientos históricos fundamentales para entender el momento presente como son la Crisis del Petróleo, la derrota de EEUU en Vietnam o el nacimiento de organizaciones terroristas y nacionalistas dentro de Europa. La trama del film se enriquece a partir del momento en el que aparece la paranoia de Avner, el perseguidor se convierte en perseguido y éste el punto en el que Spielberg se encuentra con su protagonista. Ambos, son conscientes de que una vez que se entra en una guerra resulta muy difícil salir de ella con vida, regresar al hogar.
Violencia engendra más violencia
            La venganza, la ira y el terror se presentan ante nosotros como consecuencias de la imperfección humana. Lo que nos es transmitido es que no importa el motivo, la aniquilación de 11 atletas o el brutal atentado de las Torres Gemelas que supuso 2.000 víctimas, solo son ejemplos de las causas que los Gobiernos utilizan para legitimizar matanzas incesantes a lo largo de los siglos. Dos hechos históricos tan impopulares como injustos, las guerras de Irak y Afganistán, sobrevuelan el ambiente de Múnich para mostrarnos la visión personal del director del film.
Se trata de una visión parcial y nada objetiva, pero que sucede por medio de una trama rica e inteligente a la hora de presentar la cuestión moral: la violencia engendra más violencia. La mirada de un niño sentado enfrente de la televisión que observa las imágenes de la guerra sin comprender nada es la misma con la que el asesino Avner se despide del espectador al final del film, cuando la verdad le abofetea: ha matado por nada. El ser hermanos, el compartir un lugar en la tierra, la belleza de la palabra de Dios no son nada comparadas con el odio y la manipulación a la que quiénes llevan la batuta nos someten.

Referencias
·         Spielberg, Steven. Documental: Múnich: La misión. El Equipo, Universal, 2005.
·         Revista Maclean, Edición Enero de 2006.
  • Klein, Aaron J. Striking Back: The 1972 Munich Olympics Massacre and Israel's Deadly Response, Publishers Weekly, 2005.
·         Jonas, George, Vengueance, The True Story of an Israeli Counter-Terrorist Team, Bantam, 1984.
·         Wieseltier, Leon, Atentados. En torno a Múnich, de Steven Spielberg, Letras Libres, 2005.